CUARTA SEMANA

   

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N. 805

27 de abril de 2008

¿PORQUÉ NO QUISE FIRMAR?

            Al ir al pagar en un aparcamiento, me presentan unas hojas: “Si quiere leer esto…”. Son hojas que recogen firmas ‘para pedir cadena perpetua nacional e internacional para los pederastas’. Lo pienso breves instantes, no hay tiempo. “No, gracias”, le respondo. Y me voy a coger mi coche.

            ¿Porqué lo he hecho así? He tenido que decidir a prisa, pero creo que he hecho lo que pienso en esta y otras cuestiones semejantes. También a mí se me ocurre siempre la inmediata solución: ‘cadena perpetua’, ‘que se pudra’…

            Son crímenes repugnantes, son personas que nos parecen criminales.. Pero ¿no hay más solución que la cárcel? ¿La cárcel va a ser la solución única a tantos y graves delitos? Lo escuchamos hace apenas un mes: ‘la cárcel no soluciona nada’, ‘agrava los problemas de las personas ingresadas’. Con razón Cáritas promueve el desarrollo de una Justicia Restauradora Integral que implica ‘restauración’ de la víctima, ‘responsabilización’ del infractor y ‘pacificación’ social. Así nos lo explica hoy la hoja diocesana ‘Pueblo de Dios’.

            No firmamos porque entendemos que una sociedad que promociona un concepto destructivo de la sexualidad y sus valores, no queda justificada sólo por castigar a quienes no han podido resistir al reclamo.

            Comentaba un gran conocedor del alma humana: ‘Hay dos fuerzas poderosas en el corazón de cada persona: el sexo y la religión. Te pueden llevar a lo más sublime o hundirte en el abismo más infecto. La primera nos abre a lo más profundo del ser humano: la afectividad, la ma/paternidad, la oblación por el ser amado, nos lleva a la ternura, la poesía, el diálogo, el placer más completo. La religión nos abre al más allá de los sentidos; nos ayuda a sublimar nuestros instintos, nos ayuda a comprendernos por encima de nuestras limitaciones, posibilita el heroísmo en la caridad compasiva y sin distinción… Pero su camino contrario conduce a la idolatría, la prostitución religiosa, la huída de este mundo, la utilización de Dios para fines degradantes como la guerra, la persecución religiosa de los contrarios…. Y lo mismo sucede con la sexualidad. El hombre se convierte en enemigo insaciable, la ternura se vuelve desprecio, el afecto en explotación y el beso en babas...

            Una sociedad que proclama que ni el sexo ni la religión tienen ninguna trascendencia, ninguna importancia para la persona; que incita a la indiferencia de lo que supere mi cabeza y que incita a ‘consumir’ sexo como si fuera un vaso de agua, no puede luego irritarse por haber puesto en marcha el monstruo que anida en el corazón de cada persona. ¡Con lo que cuesta despertar el Dios que también anida en cada persona!...  Pero no hay más que ver la escuela de la televisión. “Aquellos polvos traen estos lodos” y “Quien siembra vientos, recoge tempestades”.  No hay nada nuevo en que así no suceda.

A esta desestructuración de  valores, ¿sólo se puede responder con la cárcel?. Habrá que modificar el rumbo de nuestros valores (y entre ellos, dos sublimes pero frágiles como la condición del hombre: la fe y el sexo); habrá que valorar a las personas y  darles el tratamiento adecuado como enfermos, débiles, condicionados, mal tratados desde su infancia… y las instituciones adecuadas en su bien y en bien de la sociedad. Mucho más difícil que la cárcel (no más costoso, por cierto); más lento (como decíamos la pasada semana que lo es una esmerada, obligada y gratuita pública educación, que apoya la propia de cada familia), centros de reeducación… y cárceles, sí. Porque existe el pecado, la mala voluntad. Y hay quien ha optado voluntariamente por ese camino.

            Por esos caminos podremos no encontrarnos con las aberraciones que ahora tenemos que soportar a diario. No quise firmar (aunque comparto la actitud de protesta, exigencias de cambio…) porque creo que es otra la respuesta. No más cárceles sino más formación en la sexualidad (que no es un trago de agua), y en la fe (la que sea) que confirma a la persona en sus más altas aspiraciones.

¡YA ESTAMOS….!

            Y hemos llegado a las fechas gozosas e inquietantes de las Primeras Comuniones. Motivo de mucha alegría para todas las familias que lo celebran y para nuestra Parroquia. La sonrisa, la ilusión y, sobre todo, la inocencia con que los niños celebran estos días son motivos que nos animan y nos satisfacen más que tantas otras causas. El ‘dejad que los niños se acerquen a Mí’ es para nosotros una enseñanza de sencillez, de humildad y de revelación de valores ocultos que nos llevan a poner todo nuestro entusiasmo y todos nuestros medios al servicio de esta fiesta cristiana y familiar de las Primeras Comuniones: música, participación de familias y catequistas, adornos y mejores galas…

            Motivo de inquietud también. Por no acertar del todo, por ‘aniñar’ algo tan estupendo en nuestra fe, el Dios con nosotros perpetuo que es la Eucaristía; por tirar más cohetes que limosnas; por banalizar el exterior e impedir que penetre en el corazón como experiencia de fe y presencia de Dios. Inquietud por si también damos alguna ‘última comunión’. Por la decepción de que algunas familias no hayan aprovechado, con nuestra responsabilidad, este momento oportuno que ha sido para padres/madres y familia la atención del niño prestada a su preparación a la Comunión. Una oportunidad perdida. Inquietud porque lo que suele ser en las familias ocasión de acercamiento, respeto, cariño, perdón entre todos y para todos, pueda ser en algunos casos causa de enfrentamiento, decepción, vanidad…

            Ya estamos… en un ‘momento teológico’, ocasión de encontrarnos con Jesucristo. Que el Espíritu aproveche también la ocasión para adentrarse en nuestras vidas para siempre. ¡Felicidades!

DÍA UNO DE MAYO: EXCURSIÓN PARROQUIAL

            El día uno de mayo y el día de la constitución, 6 de diciembre, ofrecemos sendas excursiones dirigidas sobre todo a los más directos colaboradores de nuestra Parroquia y a quienes forman los grupos más estables de formación, catequesis, caridad, limpieza… Naturalmente que si sobran sitios cualquiera de nuestros habituales acompañantes en la Eucaristía puede solicitar plaza.

            Esta vez elegimos un lugar bien cercano: Ezcaray y sus alrededores. No tanto las cumbres de Valdezcaray, sino los pueblos y monumentos de alrededor: Ojacastro, Santasensio, Valgañón..

            Un día de visitas y de campo. Iremos a comer a la Ermita románica de Tres Fuentes o la Dehesa nuestra comida, pero cerca hay también restaurante para los que quieran. Por favor, inscribirse con rapidez en el Despacho Parroquial o tel.941 38 08 80.

ATENTOS AL HORARIO DE MISAS

                Con motivo de las Comuniones, a partir de hoy mismo y hasta el Día del Corpus habrá algún pequeño cambio en el Horario de Misas, ya que las Primeras Comuniones se celebran a las 11, 12 y 13 horas. Por lo que se suprime la Misa de 12’30 en Santo Tomás. La Misa de 12 es en Santa Eulalia.

            Y para las personas que no tienen interés en asistir a misas de Comunión, por los niños, el jaleo, la familia… que sepan que hay misa el sábado a las 7 y 8 en Santo Tomás. Y los domingos a las 9 de la mañana y a las 8 de la tarde en el mismo Sto Tomás, además de las habituales en el Colegio a las 11, en las Clarisas a las 10 y en la Residencia a las 12 h. Además de Vico, también a las 12. Bien servidos si queremos ‘comer’.

“POR TANTOS QUE NECESITAN TANTO”

            Nuestra Iglesia Católica en España se encuentra en plenos cambios para adaptarse a la realidad actual en lo religioso y en lo material: Una sociedad en la que la separación entre el Estado y la Iglesia va avanzando poco a poco. No debería esto hacerse con acritud ni agresividad. Son situaciones ya olvidadas en otros estados y culturas del mundo entero. En lo religioso cada creyente hay que ganarlo por puro anuncio de la Buena Noticia y el Espíritu que es la fuente. En lo económico hoy se habla de autofinanciación: hemos de ser los católicos generosos como para mantener en pie nuestra Comunidad en todas sus facetas evangelizadoras: la Palabra y la Caridad.

            Que haya que ocuparse a la vez de mantener en pie y con dignidad los monumentos históricos y artísticos heredados del pasado no es preocupación prioritaria. Además para ello no han de faltar las colaboraciones con las entidades económicas, políticas o culturales ya que han de considerarse siempre bienes de la historia en manos de la Iglesia. Así podemos atestiguarlo en Arnedo. Sin esa generosa actitud por parte de nuestro Ayuntamiento y la Comunidad Autónoma de la Rioja hoy habría sido impensable la restauración de San Come y San Damián en marcha.

Pero nuestra Comunidad cristiana, generosa con los ‘enviados a evangelizar’ que viven de la caridad, como presbíteros liberados, catequesis, publicaciones, monasterios, liturgia… y más allá, misioneros, voluntarios, ayuda a toda forma de transmitir nuestra fe como regalo de Vida para la humanidad.

            Y luego está la necesaria proyección de toda comunidad consecuente: la caridad. Obras son amores, y éstas son todas las que la Iglesia realiza a través de cada uno de sus miembros y de éstos, organizados para la ayuda al hermano: Cáritas, Manos Unidas, multitud de ONG’S católicas, voluntariado en tantos rincones de la sanidad, la ayuda a familias, colectivos o personas solas o necesitadas de lo material, lo psicológico o lo espiritual…

             No se trata de hacer listas de todo, sino de reflexionar acerca de que, sin la ayuda de cada cual por encima de preferencias, simpatías o antipatías, ‘tantos que tanto necesitan se quedarían sin nada’. Hay quien encuentra razones que les eximen de esta colaboración: que no están de acuerdo con actitudes de la Iglesia, o de la Conferencia Episcopal, o de la COPE, o del cura de turno, o del destino de algunos de estos bienes… Pueden tener razón. Pero la razón nos enseña a no ser tan ‘puros’ que no nos manchemos las manos. Y hay que manchárselas si queremos recuperar el oro del barro. Y la caridad, la ayuda, el consuelo y la Palabra son oro. ‘Tesoros en vasijas de barro’, decía San Pablo.

            ¿Vamos a renunciar a que el oro  llegue a todos, porque las manos que lo manejan son de barro?

            Cuesta poco poner dos cruces en la Declaración de la Renta en favor de la Iglesia y de ‘otros fines sociales’. Y más que por la cantidad y por el modo (¡los habrá más equitativos de ser generosos!), por lo que significa significarnos como creyentes en Jesús y en su Iglesia. Esto sí que hoy no se paga con dinero.

     

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